
Imagen: Writesonic Blog
La IA, para bien y para mal, ha llegado para cambiar la manera en la cual vivimos por completo. Indudablemente, la gran preocupación es la manera en la cual esta llegará a afectar el mercado laboral y si en realidad podría sustituir una gran parte de la fuerza laboral, junto con todo lo que esto implicaría. Todo ello, sin embargo, sigue muy sujeto a la incertidumbre del futuro. Este artículo, por otro lado, busca analizar el estado de las dos inteligencias artificiales que, al día de hoy, parecen haber tomado la delantera, ChatGPT y DeepSeek, y analizar su utilidad desde la perspectiva de la ética tecnológica.
ChatGPT, el parteaguas
Aunque muchos conocíamos la IA desde antes de que llegara, la realidad es que ChatGPT se posicionó como la primera herramienta IA que se infiltró en nuestra vida diaria. Para muchos era simplemente demasiado práctica como para no ser utilizada, y para otros, la curiosidad por ver el gran avance la IA demasiado grande como para no probarla. Lo queramos o no, parece ser que ChatGPT ha introducido la IA en nuestras vidas de manera irrevocable, pero, ¿lo hizo de la manera correcta?
Hasta la fecha, ChatGPT ha funcionado estrictamente bajo un modelo de código no-libre, propietario y cerrado, contrario a la visión original que habían establecido fundadores, de entre ellos Elon Musk, y que se mantiene viva de manera orwelliana en el nombre de su empresa madre, OpenAI.
Desafortunadamente, ChatGPT difícilmente podría ser más cerrado. Su código propietario impide que nosotros los usuarios conozcamos cómo funciona la inteligencia artificial o qué realmente está haciendo con nuestra información cuando la compartimos con ella, cosa que, como es costumbre con el software propietario, genera un dilema con respecto al derecho a la información y a la privacidad.
Además, el no conocer cómo realmente funciona ChatGPT implica no conocer cómo procesa sus fuentes, algo que ha generado otro dilema, ahora con respecto a la protección de los derechos de autor y de distribución, especialmente considerando que se podría argumentar que OpenAI está generando una ganancia a base de contenido creado por otros autores.
Todas estas son cuestiones imprescindibles que valen la pena considerar antes de volver la IA una herramienta cotidiana y de cederle un mayor espacio en la intimidad de nuestra vida privada.
DeepSeek, el rival mejorado
Años después de ChatGPT, el mundo de la inteligencia artificial generativa para consumidores fue tomado por sorpresa por DeekSeek, una alternativa gratuita que parece ser incluso más inteligente que la versión de paga de ChatGPT.
Además de ser más inteligente, DeepSeek logra resolver algunos de los problemas planteados anteriormente con ChatGPT: es libre y de fuente abierta, lo cual significa que cualquiera puede auditar y comprender lo que la IA hace tras bambalinas.
Desafortunadamente, DeepSeek plantea nuevos dilemas éticos. Aunque ChatGPT no está exento de sesgos, DeepSeek está sujeto a la jurisdicción china, lo cual implica que tiene un grado muy evidente de censura, particularmente cuando se le cuestiona sobre la política de su país de origen. Invito al lector a hacer el experimento y preguntarle a esta IA sobre el Falun Gong, la campaña de las cuatro pestes o lo que ocurrió en China en junio 4 del 1989. Estos son temas nichos, irrelevantes para la mayoría, sí, pero ese no es el punto, sino si realmente queremos apoyar una herramienta cuyo gobierno de procedencia puede controlar la información tan descaradamente. Aunque hoy se limita a temas nacionales, no existe garantía de que esta censura no pueda extenderse a otros temas si el gobierno chino así lo desea.
La conclusión
La triste realidad de la situación es que quienes terminan perdiendo en este dilema somos nosotros, los ciudadanos, quienes, si realmente insistimos en utilizar la IA cotidianamente, de nuevo nos vemos en un dilema que se ha vuelto demasiado frecuente en varios ámbitos de nuestras vidas: decidir si preferimos comprometer nuestra libertad ante entidades privadas, o bien ante el gobierno. En lo personal, y en la sincera opinión de este autor, no existe inteligencia artificial en línea que justifique sacrificar estas libertades.
Referencias
Free Software Foundation. (s.f.). What is free software and why is it so important for society?. Liga.
GNU. (2024, ene. 1). What is Free Software? Liga.
O’Brien, M. (2024, marzo 6). It’s not just Elon Musk: ChatGPT-maker OpenAI confronting a mountain of legal challenges. En Associated Press. Liga.