La ética detrás del Proyecto Manhattan y sus repercusiones en la conciencia moral de la sociedad actual

La ética detrás del Proyecto Manhattan y sus repercusiones en la conciencia moral de la sociedad actual

Si la reflexión moral consiste en buscar una concordancia entre los juicios que hacemos y los principios que afirmamos, ¿cómo puede llevarnos esa reflexión a la justicia o a la verdad moral?”
— Michael Sandel

El estreno de la película “Oppenheimer” en México, el pasado 20 de julio de 2023, ha reavivado el debate sobre el dilema moral que enfrentó a Robert Oppenheimer y a los demás miembros del Proyecto Manhattan, el programa secreto de desarrollo de la bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial el “Proyecto Manhattan”.

Corría el año 1939 durante el inicio de la segunda guerra mundial las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón) representaban una amenaza a la potencias aliadas (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, la Unión Soviética y otros países). Sin embargo el desafío principal lo presentaba Alemania, misma que ya tenía a un grupo de físicos y científicos altamente capacitados encomendados a un proyecto sin precedentes, los alemanes Otto Hahn y Fritz Strassmann descubrieron la fisión nuclear, un proceso en el que el núcleo de un átomo se divide en dos partes, liberando una gran cantidad de energía. Este descubrimiento llevó a la posibilidad de crear armas nucleares, que podrían tener un impacto devastador en la guerra. Lo que dio pie a que el gobierno Nazi destinará gran parte de sus esfuerzos y recursos al desarrollo de la bomba nuclear.

Cabe mencionar que el Proyecto Uranio fue un proyecto alemán paralelo al Proyecto Manhattan. Este se inició en 1939 y fue dirigido por el físico Werner Heisenberg. El proyecto alemán se centró en el desarrollo de un reactor nuclear y en la producción de uranio enriquecido.

El citado proyecto no tuvo éxito y no logró desarrollar una bomba atómica antes del final de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el proyecto alemán servirá como base para el desarrollo de la bomba atómica por parte de los Estados Unidos en el Proyecto Manhattan.

Debido al gran riesgo que el desarrollo de dicho proyecto con ambiciones nucleares por parte de la Alemania Nazi representaba, el galardonado fisico Albert Einstein envió una carta al presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, advirtiéndole de la amenaza alemana. Roosevelt respondió creando el Comité Asesor de Uranio, que se encargó de estudiar la posibilidad de desarrollar una bomba atómica.

En 1942, el Comité Asesor de Uranio recomendó que se iniciara un proyecto secreto para desarrollar una bomba atómica. El proyecto se denominó Proyecto Manhattan y fue dirigido por el general Leslie Groves.

El propósito final del Proyecto Manhattan era desarrollar una bomba atómica mucho más rápido que Alemania. Es por ello que la única forma posible de lograr dicho objetivo era reuniendo a las mentes más brillantes de la época en un equipo. Dicho grupo de expertos tendría como sede Los Álamos, Nuevo México, en un área desolada que le permitiera libre maniobrabilidad a los científicos apuntados en el proyecto, a fin de llevar a cabo todos y cada uno de los experimentos y pruebas que lograron consumar el plan inicial de ganarle la carrera nuclear al régimen de Hitler.

Principales actores que contribuyeron al surgimiento del Proyecto Manhattan incluyen:

  • La preocupación de los Estados Unidos por el creciente poder militar de Alemania.
  • La creencia de que una bomba atómica podría inclinar la balanza en la guerra a favor de los aliados.
  • La disponibilidad de recursos y financiación para llevar a cabo el proyecto.

Con una meta clara y un objetivo inamovible, el general Leslie R. Groves, director del Proyecto Manhattan, nombró a Robert Oppenheimer como director científico del proyecto. Groves conocía los problemas potenciales de seguridad ligados a Oppenheimer, pero lo consideró como el mejor hombre para dirigir un equipo diverso de científicos y que no estaría afectado por sus tendencias políticas anteriores.

Oppenheimer fue nombrado director científico del Proyecto Manhattan en septiembre de 1942. Su papel fue fundamental en el éxito del proyecto. Oppenheimer fue responsable de la selección de los científicos que trabajaron en el proyecto, en la planificación y dirección de las investigaciones, y en la toma de decisiones sobre el uso de las bombas.

La primera prueba de una bomba atómica fue todo un éxito, conocida como la prueba Trinity, tuvo lugar el 16 de julio de 1945 en el desierto de Nuevo México. La bomba, conocida como el “gadget”, era una bomba de implosión de plutonio con una potencia de 20 kilotones de TNT. La bomba explotó con una fuerza increíble. La explosión creó una nube en forma de hongo que se elevó a una altura de 12.000 metros. La energía de la explosión se sintió a 160 kilómetros de distancia. La prueba Trinity fue un hito importante en el desarrollo de la bomba atómica. Demostró que era posible crear una bomba nuclear y que esta podría tener un impacto devastador.

Las bombas atómicas desarrolladas en Los Álamos fueron utilizadas contra Japón el 6 y el 9 de agosto de 1945. La primera bomba, Little Boy, fue lanzada sobre la ciudad de Hiroshima. La segunda bomba, Fat Man, fue lanzada sobre la ciudad de Nagasaki.

Las ojivas nucleares causaron una destrucción masiva. En Hiroshima, murieron alrededor de 140.000 personas, dejando un saldo de 200.000 heridos, mientras que en Nagasaki, fallecieron alrededor de 70.000 personas y quedaron heridas otras 100.000.El uso de las bombas atómicas contra Japón llevó al final de la Segunda Guerra Mundial. Japón se rindió incondicionalmente el 15 de agosto de 1945.

El lanzamiento de los artefactos nucleares fue un evento controvertido. Robert Oppenheimer pagó caro su participación como líder de Proyectos Manhattan, su carrera se frustró y vivió una serie de humillaciones y rechazos por parte de la comunidad científica internacional, a su vez que fue repudiado y atacado por diversos miembros de la política estadounidense, como resultado de sus decisiones y trabajo científico que algunos consideran que fue necesario para acabar con la guerra y salvar vidas, mientras que muchos otros creen que fue un acto de barbarie que causó un sufrimiento innecesario, solo para mostrar la soberanía y capacidad de respuesta por parte del ejército de los Estados Unidos.

Dilemas éticos y morales del actuar de los desarrolladores del proyecto Manhattan

Cabe recalcar que en aquel punto de la historia recaía sobre los hombros de este grupo selecto de científicos la dicotomía y reto moral de proceder conforme a la ciencia y el sentido patriótico que los llevara a la gloría e impedir así que la Alemania se hiciera con un artefacto que les permitiera exterminar incluso más vidas de las que ya habían acortado durante el holocausto, a cambio de una cantidad significativa de vidas pero que frenaria de una vez por todas los crimenes y atrocidades cometidas los Nazis.

Por otro lado podían apelar a su sentido más humano y utilizar sus conocimientos para frenar el desarrollo de cualquier arma de destrucción masiva que terminará por acortar las vidas de millones de inocentes dejando a la deriva y en manos de un megalomano totalitario la fórmula y el tiempo suficiente para desarrollar con un proyecto que pudo perpetuar la guerra por mucho más tiempo, claro sin haber terminado con ninguna vida en absoluto por el bien mayor, dejándole al destino y a la historia misma la oportunidad tomar el rumbo que fuese.

Desde un punto de vista jurídico, el proyecto se desarrolló en un contexto de guerra y urgencia nacional, lo que plantea cuestiones sobre la legalidad de acciones extremas en tiempos de conflicto. Además, la clasificación y el secretismo que rodearon al proyecto plantean interrogantes sobre la transparencia y la responsabilidad pública en asuntos de seguridad nacional.

La excusa del actuar de los científicos implicados en la construcción sistemática de la carrera nuclear bloque por bloque, bajo supervisión y mandato de sus superiores, plantea un dilema ético fundamental. Aunque algunos argumentan que estos científicos actuaron en cumplimiento de órdenes y, por lo tanto, deben ser eximidos de responsabilidad moral, este razonamiento podría equipararse, de manera proporcional, a la defensa utilizada por los líderes nazis juzgados en los tribunales de Nuremberg, quienes afirmaron que solo seguían órdenes.

En contraste, también podríamos decir que los científicos involucrados en el desarrollo de la carrera nuclear tenían un grado significativo de autonomía y conocimiento sobre las implicaciones de su trabajo. Muchos de ellos eran expertos en sus campos y estaban conscientes de las devastadoras consecuencias potenciales de las armas nucleares. Y al contrario, los líderes nazis que comparecieron ante los tribunales de Nuremberg estaban involucrados en atrocidades directas, como el Holocausto, y no tenían la misma autonomía en la toma de decisiones Éticas, sin embargo, esto no justifica en lo más mínimo su actuar deleznable e inhumano.

Con base a lo previamente expuesto,podemos decir con certeza que las repercusiones en la conciencia moral de la sociedad actual se reflejan en el debate continuo sobre el uso de armas nucleares y la ética de la guerra. El Proyecto Manhattan sigue siendo un ejemplo poderoso de cómo las decisiones científicas y políticas pueden tener implicaciones socioculturales que pueden dejar huella para siempre en la vida de millones de personas.

Nota de un estudiante de Derecho:

Como estudiantes de Derecho, estamos inmersos en un campo que exige una comprensión profunda de la moral, la ética y la justicia. Nuestras decisiones, pasos y propuestas pueden tener un impacto directo o indirecto en la vida de cientos, miles o incluso millones de personas, especialmente si llegamos a ocupar cargos públicos o trabajar en tribunales.

En este artículo, hemos explorado paradigmas y dilemas que pueden parecer únicos, pero que en realidad nos brindan lecciones valiosas para enfrentar los conflictos de un mundo y una sociedad en constante cambio. También es esencial recordar cómo la historia nos ha enseñado a abordar estos desafíos.

Soñar con ocupar un cargo público y tener la capacidad de influir en decisiones que transformarán la vida de millones es una aspiración noble. Sin embargo, antes de embarcarnos en carreras como jueces, representantes populares o litigantes, debemos plantearnos dos simples preguntas cruciales: ¿Estamos preparados para enfrentar los desafíos morales que encontraremos en nuestro camino? ¿Poseemos los valores, principios y virtudes necesarios para ejercer nuestra profesión jurídica con una conciencia moral sólida, capaz de tomar decisiones que promuevan el bien común sobre intereses particulares?

La integridad, la justicia y el compromiso con el bienestar de la sociedad deben ser los pilares de nuestra formación y carrera en Derecho. Solo así podremos contribuir de manera significativa a un mundo en constante evolución y resistir las presiones de las facciones políticas o los intereses egoístas que a menudo buscan influir en el ámbito jurídico. La preparación legal es importante, pero igualmente esencial es cultivar una sólida base ética y moral que nos guíe en nuestras futuras responsabilidades como operadores jurídicos.

Bibliografia

As.com. (2023, julio 16). ¿Qué fue el Proyecto Manhattan y quién fue Oppenheimer, el inventor de la bomba atómica? AS.com. https://as.com/actualidad/ciencia/que-fue-el-proyecto-manhattan-y-quien-fue-oppenheimer-el-inventor-de-la-bomba-atomica-n/

Rodríguez, H. (2023, agosto 17). Hiroshima y Nagasaki: la masacre de las bombas atómicas. National geographic. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/hiroshima-nagasaki-masacre-bombas-atomicas_10590

Kishida, O. (2020, agosto 5). A 75 años del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima, el mundo aún no elimina las armas nucleares. Noticias ONU. https://news.un.org/es/story/2020/08/1478442