
Soy mujer, amiga, hija, estudiante de derecho, feminista, vicepresidenta de la SALED, impresionante ¿no? Soy una mujer fiel a sus creencias. Más de una vez he sentido la necesidad de callar mis pensamientos, pero, ya no quiero guardar silencio y dejar de exigir mis derechos. Además, ¿por qué no alzar mi voz, si estoy aquí para representarte?
Decidí estudiar esta carrera para trabajar en la garantización de la justicia y derechos de las personas. Aún así, no dejo de cuestionarme lo siguiente: ¿Estos derechos serán sólo garantía para los hombres? Si bien en el marco del Día Internacional de la Mujer se habla de la equidad entre mujeres y hombres, el resto de los días parece olvidarse. Pareciera que solo el 8 y 9 de marzo podemos manifestarnos para exigir nuestros derechos, pero el resto del año debemos fingir que el peso del cielo no se está cayendo sobre nuestros hombros. Ese cielo representa un miedo intenso por no saber si regresamos a casa ese día, aunque solo salgamos para ir a la escuela. Estoy segura que estamos cansadas de tener que quedarnos calladas y ser valientes cuando queremos ser libres.
Ser fiel a mis creencias no me ciega de la realidad. Reconozco que vivimos en una sociedad donde ser mujer es un reto. Día a día me enfrento a muchas situaciones en donde ser mujer representa una desventaja para mí y, tristemente, estoy segura que le ocurre a otras también. Al vivir estas situaciones me pregunto, ¿será que no estoy levantando mi voz lo necesario?