
Hemos escuchado hablar de las masculinidades tóxicas, las positivas, las nuevas masculinidades o del siglo 21, términos que llegan a ser incómodos y amenazadores al ser un tema arraigado a nuestra personalidad. Las masculinidades positivas invitan a los hombres a replantearse su identidad y a deconstruir esa masculinidad que fue alimentada durante toda su vida por una sociedad machista y patriarcal.
México es un país patriarcal porque es creado por una sociedad en donde predomina el hombre y su modelo de referencia es la figura masculina encargada de ejercer poder en todos los ámbitos. Esta estructura social surge por la educación social de años. Desde pequeños nos educan diferente a niños y niñas, empujándonos a la fuerza y el éxito mientras que a ellas a una postura sumisa.
Se van creando los patrones de masculinidades, como el ver al hombre como único proveedor y protector de la familia, el que trabaja, pero no realiza tareas del hogar o ideas como que el hombre debe ser fuerte, valiente, no llora, debe de estar ser seguro de sí mismo y poner autoridad y respeto ante todos. En una cena debe de pagar, no debe de pedir ayuda, debe ser más exitoso que su vecino, tiene que ser macho, rudo y no mostrar sentimientos ni emociones.
De las consecuencias de estas masculinidades son la posición impuesta de la mujer y su poco desarrollo en la sociedad y la carga en el hombre por querer cumplir con los requisitos de masculinidad aprendidos.
Empatizando con la situación y reconociendo los problemas que surgen de la masculinidad machista, daremos comienzo hacia una masculinidad positiva. Esta habla de cómo el hombre tomará una nueva postura en su individualismo y en la sociedad. El hombre con una masculinidad positiva es este que llega a tener una empatía hacia su comunidad, llega a desarrollar una relación más cercana con sus hijos y amigos, llegará a compartir equitativamente espacios con sus iguales, desde trabajos del hogar con su pareja o una paridad en el trabajo. Logrando así poder salirse de la estructura patriarcal, liberándose de las cargas y estereotipos.
Los pequeños cambios que comencemos a realizar en nuestras masculinidades nos irán formando hacia la persona que deseamos ser. Hay que darnos la oportunidad de deconstruir nuestros ideales para formar una identidad creada por nosotros y nuestros nuevos conocimientos.
Hay que reconocer también que las colectivas feministas son las pioneras en impulsar estos nuevos roles masculinos, impulsándonos a buscar una equidad de género. Si comenzamos a optar por masculinidades responsables y positivas, estaremos creando un entorno favorable para todas las personas.
Foto recuperada de Noticieros Televisa