
Polonia es complicada, carcomida por sus vecinos por siglos, ocupada por los nazis y soviéticos han hecho de su pueblo uno ideológicamente resistente, mayoritariamente católico, anticomunista y con un resentimiento a imposiciones internacionales. Pero en el 2019 el alcalde de Varsovia (capital de Polonia) firmó una Declaración de Protección LGBT (Charter LGBT), mismo donde se comprometía al apoyo para las comunidades minoritarias lesbianas, gay y transexuales contra la discriminación. Autoridades regionales y municipales conservadoras no tardaron en firmar sus propias Declaraciones de Protección Pro-Familia en la que declaran combatir la “ideología LGBT”, “defendiendo a los niños de la depravidad sexual e indoctrinación de los países occidentales”.
Esto llevó a que diferentes organizaciones civiles fueran vetadas de antemano para revisar que sus propósitos no dañen el valor de la familia y el matrimonio a la hora de realizar proyectos público-privados o recibir apoyos financieros. En este mismo lapso de tiempo la Corte Suprema de Polonia declara a la Constitución Polaca jerárquicamente superior a los tratados internacionales europeos y a resoluciones de la Corte Europea de Justicia (sentencia antónima de nuestra propia resolución del amparo 293/2011).
El asunto llega a oídos del Parlamento Europeo (poder legislativo) que denuncia estas “zonas libres de ideología LGBT” y la Comisión Europea (poder ejecutivo) ordena el cese de apoyos económicos a estas “zonas libres” y a Polonia misma por el descompromiso de seguir los valores establecidos en el Tratado de la Unión Europea. Se desarrolló una situación interesante donde la UE se demandó a sí misma (el poder legislativo al ejecutivo) para cumplir con el cese de apoyos a Polonia, misma que está siendo multada 1,000,000.00 de euros diarios por no acatar con directivas europeas.
También se dejó en claro que cualquier salida del presupuesto europeo para Polonia vendría con condiciones, y al momento Polonia está en riesgo de perder 70,000 millones de euros entre el año presente y el 2027. El Primer Ministro de Polonia señaló estas acciones como “chantaje económico” pero parece que la medida obtuvo el resultado esperado. Varios gobiernos regionales y municipales se retractaron a finales de este Septiembre de estas medidas discriminatorias por arruinar sus prospectos económicos, pero hay un detalle.
Si bien el Estado dio el visto bueno para permitir las discriminaciones, la mayoría de los ataques a las minorías vinieron de los propios ciudadanos, que se rehusaban a comerciar con ellos o los atacaban durante sus marchas de protesta. Las personas LGBT+ reportan sentir un sentido de falta de pertenencia en los casos leves y un estres y miedo por su vida en los casos peores. Aunque debe celebrarse la victoria, también viene con la realización que la población LGBT+ sigue en riesgo materialmente hablando, y que existe una comunidad resistente al nuevo entendimiento de los derechos humanos.
Ahora se les pudo coercer económicamente pero todavía mantienen sus mismas ideas, y el resentimiento generado de una Polonia que aborrece imposiciones internacionales puede llevar a más demostraciones de odio sin importar cuantos euros cueste.