Inclusión en la formación jurídica

Estudiar Derecho puede nacer de la vocación, la curiosidad o las circunstancias personales. Desde esa idea, se presenta la historia de José Carlos, un estudiante con Síndrome de Down que ha enfrentado barreras educativas y sociales para cumplir su sueño de formarse como abogado.
Inclusión en la formación jurídica

Estudiar la carrera de derecho, para muchos, es una decisión fácil; algunos cuentan haber mostrado rasgos de abogados y justicieros desde jóvenes, otros terminaron estudiando derecho por mera curiosidad e, incluso, hay quienes tuvieron que esperar años para poder estudiar derecho de adultos, a veces como segunda carrera, después de años de trabajar en otras ramas. 

En fin, para muchos de nosotros fue un privilegio elegir qué estudiar, dónde, y por nuestros propios motivos, mientras que otros se vieron orillados por circunstancias fuera de su control que de una u otra forma terminaron poniéndolos en desventaja social una y otra vez a lo largo de sus vidas. 

Este artículo nos presenta a José Carlos, alumno de la licenciatura en Derecho de la ciudad de Los Mochis, Sinaloa, México, quien llegó al mundo con una gran incertidumbre sobre su futuro y su salud, dado que nació con Trisomía Veintiuno, mejor conocido como Síndrome de Down, y desde los dos meses de edad ha recibido atención múltiple y terapias. José Carlos, a pesar de contar con una gran red de apoyo, sobre todo de su padre, quien ayudó con sus terapias, apoyo y paciencia, no vivió exento de las dificultades sociales y académicas que venían con su diagnóstico. 

Se integró por primera vez en un salón de clases a la edad de 4 años, pero incluso este primer paso fue una total Odisea, pues fue rechazado en múltiples ocasiones debido a su condición, puesto que ni las escuelas públicas ni privadas de la zona estaban preparadas para brindarle atención, lo cual se tradujo en rechazo y segregación. No obstante, logró conseguir ayuda en centros especiales de atención múltiple, a pesar de que nunca eran suficientemente especializados y capacitados para atender a José Carlos y a sus 20 compañeros, cada uno con diferentes condiciones. 

Tras concluir la secundaria, se le recomendó tomar talleres para aprender un oficio, y se matriculó en un Centro de Atención Múltiple Laboral. No obstante a eso, las autoridades educativas no fueron capaces de emitirle un certificado oficial que lo acredite, pero finalmente pudo emitirle su certificado de conclusión de estudios de nivel secundaria. 

Así, continuaron sus complicaciones al tratar de inscribirse en la preparatoria, dado que no había disponibles opciones de programas adecuados para los alumnos con discapacidad; y no obstante a ello, José Carlos completó exitosamente el bachillerato y quedó aceptado en la Facultad de Derecho en una universidad pública local. Sin embargo, el padre de familia determinó que ese lugar no estaba preparado para atender las necesidades específicas de su hijo, y terminó por no asistir, perdiendo todo el año escolar 2024-2025 por esta situación.

Con todo en contra, José Carlos insistió en perseguir su educación superior y formarse en Derecho, y encontró que le daba la bienvenida la institución llamada Universidad Autónoma Indígena de México, manifestando que agradece el trato humanitario que ha recibido, y que siempre ha sido claro sobre sus condiciones y la atención ha sido excelente, estableciéndose compromisos mutuos para lograr la exitosa conclusión de sus estudios, donde, en sus propias palabras, es muy feliz de pertenecer a esta Casa de Estudios. 

Paralelamente, su padre ha estado promoviendo la inclusión de interpretaciones favorables de la Ley para personas con discapacidad, ya que, como él mismo indica, al día de hoy aún existe discriminación en la impartición de justicia, ya que suelen aplicarse criterios propios de los juzgadores en lugar de los que son más protectores de aquellos que se encuentran en desventaja. 

Al día de hoy está teniendo excelentes resultados en sus clases y continúa más motivado que nunca en cambiar el sistema jurídico mexicano en favor de todas las personas con discapacidad y ser un ejemplo a seguir; lo cual envía a todos nosotros el mensaje de que incluso aprendiendo sobre las leyes y nuestro contexto social, siempre hay cosas en esta sociedad y en nuestro sistema que podemos mejorar en pro de la misma sociedad. 

José Carlos es un gran ejemplo de superación dado que su padecimiento jamás lo detuvo de perseguir su sueño de ser un gran abogado, y está haciendo historia todos los días frente a nuestros ojos.